lunes, 1 de marzo de 2010

Veintisiete de febrero de dos mil diez

(03:40 A.M. aprox.) Me despertó una leve sacudida de cama en la que dormía en casa de mis tíos en Valdivia. Media dormida, poco asimilaba lo que pasaba, creía que era un sueño o que mi mente empezó a enloquecer, nadie sabe sólo, miraba el techo. Poco a poco aumentaba la intensidad y el tiempo del movimiento. Ya era demasiado, mi madre despertó junto con mi papá. Mi mamá. Se levantaron llamando a mis tíos que estaban al otro extremo del pasillo. Mi madre oraba y pedía misericordia a Dios por nosotros, la casa se sacudía, la cocina crujía, ya que era un agregado de la casa. Estaba asustada, y el movimiento no cesaba. Lo único que quería era que pasara. No me levanté, estaba acostada con mi hermano que dormía y al parecer nada lo despertaba. Yo, de la mano de mi papá, mi mamá en el marco de la puerta, mis primas en el marco de la puerta de su pieza y mis tíos en el marco de la puerta de sus piezas. No teníamos más que hacer, sólo pedir misericordia, para que todo esto terminara.
Cuando al fin cesó el temblor, estábamos todos juntos. Intentábamos comunicarnos con nuestra gente, pero no había conexión en los celulares. “error de conexión”. Algo trágico posiblemente había ocurrido que llego hasta a cortar las líneas. Pero… ¿Dónde?
Presentíamos que algo malo había ocurrido en santiago. Solo era “algo” que nos hacia creer eso. Era increíblemente insoportable el no comunicarse ni el saber que era lo que pasaba, porqué tan fuerte el temblor! Habrá sido más fuerte en algún otro lugar?, eran algunas de las preguntas que nos hacíamos. Hasta que mi papa logro comunicarse con la comisaría de los lagos. Le informaron que en Paillaco se había caído, pero el carabinero de turno no tenía más conocimiento ya que las vías de comunicación no estaban en funcionamiento. Teníamos miedo. Mi mamá y mi tía seguían pidiendo misericordia. Yo quería saber como estaba mi abuelita que posiblemente estaba en mi casa o no sé, solo quería saber algo para poder respirar tranquila, el estomago se me retorcía de los nervios y de ansiedad por saber más. Los reiterados llamados no paraban, ese odioso “error de conexión” me tenia harta, quería comunicarme con mi tati o con mi abuelita.
Luego, una replica.
Fue tan fuerte como el primer temblor, pero aunque fue mucho mas corto, no dejó de asustarnos.
Mi mama nos hizo vestirnos, poniéndonos en el caso de que tuviéramos que salir. A la larga no fue necesario. Por suerte mi mama se puso en contacto con Rodrigo, nuestro vecinos, estaban bien. Nos dijeron que haya fue muy fuerte, se les rebalzó la piscina se les corto la luz se cayeron algunas cosas, pero nada grave. El epicentro había sido en concepción según escucharon en la radio. También nos dijeron que en santiago estaba la embarrabada. Mi abuelita no estaba en mi casa, para mi eso fue un alivio, no me hubiese gustado que estuviese sola en mi casa que además es grande y le hubiese pasado algo, mejor ni imaginar. Estaba preocupada además del Esteban y de la Pancha, pobrecitos, estaban solos. Llamaba a la casa de mi abuelita, en dos ocasiones di con el tono, pero no me contestaban. Era horrible, todo se me pasaba por la mente. Todos intentábamos comunicarnos con nuestra gente, pero esas malditas líneas estaban cortadas, cero comunicación. Tenía como un nudo en el pecho, ya eran como las cinco de la mañana y venían mas replicas. Mi papa me abrazo y me eche a llorar, con mucha pena por no comunicarme con mi abuelita. Respire aliviada cuando mi mama logro comunicarse con el tío Richard, además de decirle que en santiago el temblor fue muy fuerte, que cuando intentaban salir de la casa se les trabaron las puertas… nos dijo que había llamado a la casa de mi abuelita, ella estaba bien. La calma regresaba un poco, pero la ansiedad de poder averiguar que estaba pasando y esperando por favor que amaneciera… se nos hacia una noche muy larga, la eran como las seos de la mañana, y yo sentía sueño. La carolina busco su radio a pilas para poder informarnos, pero la interferencia y la escasa señal lo hacia imposible. Me acurruque en el borde de mi cama y me dormí.
-era difícil de imaginar que todo esto estuviese pasando, tuve unas vacaciones inolvidables, caminatas por el campo, baños en el río, asados familiares, cumpleaños, salidas a la ciudad de valdivia, baños termales en Puyehue, paseo a la isla de Puluqui. Aquí me quiero detener, el miércoles viajamos a calbuco, y nos acordamos de los padrinos de Javierito que pasaban sus vacaciones en la isla Puluqui. Cuatro años atrás habíamos estado allá en la casa de la tía Toya. Esta vez, tuvimos una estancia de dos noches por allá, paso de todo. Entre todas esas cosas, nunca olvidare la caída que tuve en esa escalera. Uuf aun tengo el trasero morado. Ya era viernes y teníamos que regresar a la casa de mis tíos aquí en valdivia, nos pedían que nos quedáramos, que porqué nos íbamos tan luego, que nos quedáramos a almorzar y que el lunes nos viniéramos… bueno, una infinidad de cosas que estuvimos apunto de aceptar pero luego rechazamos la oferta ya que el miércoles entrábamos al colegio y debíamos tener tiempo para acostumbrarnos a nuestra rutina de Santiago, y claro, comprar algunas cosas que me faltaban, viajaríamos el sábado a las doce del día. Pero Dios quiso otra cosa…-
Desperté como a las diez de la mañana, me levanté y fui al baño. Creí que había sido un sueño, o algo irreal, algo olvidado no lo sé. Hasta que cuando iba a prender la luz y, claro, no había electricidad. Volví a la cruda realidad, afortunadamente estábamos todos bien, la casa no sufrió mayores daños, la verdad es que nada, solo algunas cosas que se cayeron. Me lavaba los dientes y, bueno… ya estaba temblando lentamente, eran las replicas de lo ocurrido anoche.
Fui a la cocina y estaba mi tío tito, fui a buscar la radio para escuchar alguna novedad del temblor de anoche que fue tan fuerte y nos produjo tanto miedo. Según lo que escuchamos: mas de noventa personas muertas, muchos desaparecidos, epicentro en concepción, olas de altura de mas de 5 metros, carreteras en mal estado, pasarelas derrumbadas, ausencia de agua potable y electricidad. Y lo que mas me preocupaba en ese momento, era el retorno a santiago. La carretera ruta 5 sur tenia cortado su paso cerca de Hospital, ósea, su regreso era casi imposible, ya que debido a los desvíos habían muchos tacos, también algunas pasarelas aunque se veían de imagen “bien”, en cualquier momento con una replica podrían irse a bajo. Era un caos.
Bueno, al final todos se levantaron tomaron desayuno, acompañe a mi tío junto con la dorca al rió para ver si había algún daño, pero… no, todo bien, a su debida normalidad. Cuando volvimos, estaban preparando el almuerzo, yo estaba cansada con la caminaba que tuvimos así que, me dormí. Cuando desperté ya había llegado la luz –toda la gente ya había almorzado-. Me puse a ver las noticias, finalmente vi. La dimensión del evento y claro, lo importante es que se vieron imágenes de la catástrofe. Caminos destruidos, partidos en mitades, casas en el piso, gente sufriendo sin sus hogares en pie u otras sin agua, monumentos históricos destruidos, un barco en plena calle, desesperación de automovilistas cargando sus autos con bencina… una infinidad de cosas que nunca pensé ver. Wow! Todo destruido, Gracias a dios que mi familia estaba bien, pero desgraciadamente esa gente no la estaba pasando bien. Era como si no fuese en mi chile que estaba pasando eso, era como si fuese en otro lugar, la verdad me sorprendió mucho. En la tarde salí con mis padres, el Javier, la carolina y el tío tito a buscar fruta que estaban regalando debido a la pasarela que cayo encima de la carga del camión, gracias a dios al camionero no le paso nada, si no solo a la carga, encima estaba la mitad de esa pasarela. Quien iba a pensar que eso se caería? Si solo hubo 6 grados en la escala de richter en valdivia… aunque fue bien grande. Durante el día igual se presentaron algunas replicas. Aprovechamos de ir a los lago a realizar algunas compras y al llegar poco a poco nos dimos cuenta que no habían destrozos, a pesar de ser una ciudad bien antigua, la verdad es que se sostuvo bien. El supermercado estaba cerrado, bueno la verdad no completamente, había un guardia que dejaba pasar cada 5 personas, había una gran cola pero, bastante ordenada y planificada, allí compramos algunas cosas como pan y un tarro de café. Pasamos a la farmacia a comprar remedios, y a un almacén para recargar los celulares de mis tíos. Nos devolvimos a casa y tomamos once. Vimos noticias y ya habían mas de 230 muertos e imágenes terribles, en esos momentos, mas que nunca me acordé de Dios. Me acosté a seguir escribiendo este escrito, me dio sueño, antes de dormir, una pequeña replica, pasó y, me dormí.

Duarny.