jueves, 12 de diciembre de 2013

Se viene el tiempo de películas, yei ~

Nuevo amanecer, atardecer, aire, vida... llámenlo como quieran, queda poco para ser libre y lo único que anhelo es tirarme a una gran piscina helada por horas, horas y muchas horas. No al mar porque me dan miedo las olas.
Este año fue un suspiro, algo tan efímera-mente corto (creo que eso ni siquiera existe) que puedo exagerar en que fue tan corto como una glicólisis.

Tengo la lista de cosas que debo hacer sin morir en el intento, pero esta vez sólo hablaré de una de  las películas que dejé pendiente este año, por motivos bacanes la había eliminado de la lista hoy; igual la pondré porque estaba destinada a esto:

Poulet aux prunes, y no hablaré literalmente del plato de pollo con ciruelas, porque seguramente a muchos le gusta... a mí me da asco. Aunque no lo crean, hablan del plato (jajaj, una vez). Como la vi hoy, tengo que decir que no se la recomiendo a alguien que busca grandes películas con una gran trama y que los deje pensando en que merece un Oscar. Yo creo que no es una película para premios, creo que es para verla en la casa, cuando no hay nada bueno qué hacer. Hay que sentarse y hacer florecer esa mente fija en algo cronológico que nos obliga este día a día, sentí que me puso un poco a prueba... el hecho de ver una primera impresión de alguien no lo es todo, chuta... es tan cliché pero tan cierto. Ah, van a llorar, sentirán decepción y lástima, más un poquito de ilusión, sólo un poquito.

                                                      

No hay comentarios:

Publicar un comentario