El estar expectante, impaciente de lo que venga y no saber qué es... es muy raro.
Es que racionalmente lo sé pero no es algo que pueda decir: "Sí claro, ya lo absorbí y ya sé qué viene ahora porque según bláh..."; no, no es así.
Pero es felicidad. Es una sensación bacán cada vez que pienso en el tema.
Y ya es obvio que los nervios pueden ser buenos y/o malos según la experiencia, pero ahora son buenos porque... no sé si lo que diga sea exactamente lo correcto, pero la situación post-nervios es buena, buena para la laif, mi laif.
Y ahora el tiempo es corto y no cabe en él todo lo que quiero hacer, no es que me quiera rendir antes de hacer algo, es que me emociono y ya no sé. Es un enredo sano, bonito.
Tengo muchas GANAS. Meter este momento en una carta y enviarla a todo el mundo (incluyéndome) o tenerlo en un frasquito al lado de mi cama para que cada vez que lo mire no se me vayan las ganas. Pero no es la idea. De ahí los nervios.
Ah! qué enredo, pero ya dije qué enredo. Es inevitable (ji).
Hoy hizo mucho calor pero hubo viento. Y ese viento es como es este momento mental y corazón bonito, alegre y grande.
La música difunde más fácil, mi bici ya no tiene las ruedas desinfladas, hay naranjas en la frutera, las mañanas son dulces, las noches cortas, mi closet está ordenado, tengo blusas fresquitas, mi perfume dura más en mi piel, mi pierna sigue moviéndose locamente y mi gato dice más miaus que de costumbre.
Y me encanta.
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